jueves, 9 de marzo de 2017

La fiesta terminó. Relato/reflexión

¿Alguna vez te has preguntado cuál es el sentido de la vida? ¿Por qué vivimos? ¿Qué es vivir?
La música golpea mis orejas, me deja aturdida. Mi mente da vueltas, observo en 360 lo que me rodea, los destellos de luces me ciegan, pero sigo prestando atención. Y es que esta situación me hace recordar a mi serie favorita de zombies.  
Aquí las personas no están muertas, pero sí dormidas. Éstas se sienten vivas disfrutando del ambiente, pero, ¿no es a caso una analogía? Estas personas buscan sentir. Intensificar sus sentidos. Y aquí estoy yo, intentando comprender cuál es la diversión de esto.
Me tratan de loca, rara, aburrida. Y yo me pregunto ¿Por qué?
Buscan maneras de sentir más. Sustancias, experiencias. ¿Quieren vivir o acortar su vida?
Y la letra de las canciones. No me veo capaz de disfrutar de aquello tan denigrante; versos machistas donde la mujer no es más que un objeto sexual.
¿Exagerando? No lo creo. Ustedes lo están naturalizando aún más.
Me siento reprimida, siento que no puedo ser quién soy. ¿Quiénes somos?
Yo aquí veo una hilera de zombies, que en vez de buscar un trozo de carne, buscan llenar ese vacío interno. No se contagian con mordidas, sino con actitudes, y prejuicios. Sienten la necesidad de encajar en esta sociedad.
Quieren escapar de su realidad. No les importa, no les importa. Quieren bailar, perder el control, quieren ser libres.
Y eso tenemos en común, yo también quiero ser libre. Nosotros limitamos nuestra libertad, somos tan libres como nos lo permitimos. Si tan solo hiciéramos caso omiso a opiniones ajenas, o mejor aún, si tan solo dejáramos los prejuicios en el pasado y aprendiéramos a ser tolerantes, a respetar a los demás, todo sería más sencillo.
Yo no quiero escapar, yo quiero opinar, quiero gritar. Ellos están en un trance, caminan por el sendero que los lleva a la salida más fácil. Sus huelgas involucran interferir en contra de sus propias vidas. Se estancan, no quieren hacer algo al respecto, no quieren mejorar su futuro.
A mí la ansiedad me ataca. Observo y observo, pero no puedo comprender. Necesito estar en constante movimiento, necesito salir de aquí. Mi mente me pide crear, me pide nutrirse de nuevos conocimientos, pero estoy exhausta al igual que ellos. Mis miedos me retienen, el no poder.
Necesito irme. Corro con todas mis fuerzas. Las paredes retumban, las ventanas se rompen. Todos están en un trance. Pierden el control, pierdo el control. Aunque intente salir, cada vez me veo más sumergida aquí. Me señalan como a la oveja negra. Diferente está mal, eso te enseña la sociedad patriarcal. Me niego a formar parte del odio colectivo, yo tengo mi propia opinión. Merecemos igualdad de derechos, pero eso no significa que debemos ser iguales, pues eso veo aquí. Este lugar está invadido de clones. Empujo, y me sacudo entre las criaturas. Mi corazón palpita a gran velocidad, mi cuerpo tiembla, me asusta contagiarme. Sigo buscando la salida aunque comience a debilitarme. Impotencia, frustración, el nudo en la garganta y las ganas de llorar son incontrolables. Esto es tan injusto. Somos jóvenes con el mismo objetivo: la libertad. Somos víctimas de un mundo inmerso en miseria. Ellos perdieron.
Yo puedo. Yo puedo. Yo puedo. Me siguen persiguiendo, pero yo sigo siendo persistente. No me voy a rendir. No me voy a rendir. No me voy a rendir.
Mientras corro con todas mis fuerzas, siento la falta de aire. No puedo parar, están detrás de mí, intentando atraparme, están hambrientos y quieren mi cerebro. Están sedientos de sangre fresca. Escucho sus gruñidos mezclarse con la música. Yo estoy consciente, y en estos momentos solo me queda correr, aunque no es suficiente. Preciso extender mis alas. Volar. Las alas representan libertad, la cual tanto ansío.
Sus uñan me arañan, sus dientes se clavan en mi piel. El dolor recorre desde mis pantorrillas hasta mi coronilla. Soy fuerte, resisto. No voy a caer, no me voy a contagiar. Voy a ser libre. Encuentro lo que busco a solo unos metros de mi. Un precipicio. Cierro mis ojos y me despego del suelo. Me despego de sus prejuicios.


Suena el chirrido de la alarma, y doy un salto en mi sitio. Respiro hondo para luego apagarla. Es hora de despertar. Hora de que despertemos.

Un viejo dibujo (2014)



Intento de Lauren Cohan





Tú puedes

¿Les ha pasado de tener muchas cosas que decir, pero nada sale de su mente?

Así me siento en este momento. Siento que estoy flotando en un vacío. Cierro mis ojos, no hay señales, no hay caminos. No tengo una brújula y solo me muevo en un mismo espacio. Hay oscuridad, y no hay direcciones.

Este vacío existencial en mi pecho no me deja avanzar. ¿Lo estoy haciendo bien?

Y cuando me pongo a analizar las inseguridades salen a flote. ¿Realmente lo estoy haciendo bien o es una ilusión? ¿Y si me equivoco? ¿Soy lo suficientemente fuerte para levantarme?

Vuelo y despliego mis alas. Quiero salir de aquí, quiero dejar de limitarme. Es tan angustiante.

Siento el tiempo corriendo detrás de mí. Estoy intentando traspasarlo. Atravieso un portal y avanzo delante del reloj. No quiero que me atrape, no quiero detenerme. Siento que en cualquier momento quedaría estancada entre los minutos. Algo no estoy haciendo bien. No puedo. No puedo. Ese pensamiento persiste.

No lo pienses. Hazlo.

¿Tú que estás leyendo esto, te sientes del mismo modo?

Di basta.

Tu puedes. Puedes. Puedes. Convéncete de eso. Persiste. Sigue tus convicciones.

Lo estoy haciendo a mi manera. Me estoy esforzando y hago lo que está a mi alcance. Eso es hacerlo bien.

¿No te comprenden? A la mierda ellos.

¿Creen que saben lo que te sucede, pero no es así? No importa. Tú sabes.

Entonces repite. Soy suficiente. Soy inteligente. Soy persistente. Soy soñador. Soy capaz.

No me digas inútil. No te atrevas a decirme inútil.

Intenta y demuestra.

El poder está en ti mismo. Arriésgate. No corras al tiempo, inventa tu tiempo. Haz todo a tu tiempo, no te apresures, no te estreses. Pero, hazlo. Y si sientes que debes detenerte, entonces detente. Descansa. Pero luego sigue. Si tienes que ralentizar el ritmo, entonces ralentízalo. Pero termina lo que empezaste. Y si no quieres terminar lo que empezaste, y quieres hacer otra cosa, entonces cambia. 
Pero nunca, nunca te estanques.


Di yo puedo

martes, 3 de enero de 2017

Teoría Gamma

Cuento creado en el 2015.

*

Hace millones de años, dos mundos cohabitaban en un mismo universo, entrelazados, invisible para uno, intocable para el otro. Un mundo en donde la energía era ignorada, y otro en donde la materia no existía. Nosotros hemos decidimos llamarlos esnigmas, los dividimos en Alfa y Beta. Beta, el esnigma predominado por la ambición, la lujuria y el egoísmo, era una ilusión óptica de Alfa. El último nombrado, suele ser recordado como el paraíso de Beta. Alfa era considerado superior, ya que, no necesitaba la materia para comunicarse, era un conjunto de energías libres y armónicas, mientras que Beta era un espacio en donde la materia y la energía debían complementarse para formar un cuerpo. La energía se volvía densa y negativa en distintos estados por los que ésta pasaba en una dimensión física, llamado tiempo, lo cual es inexistente en nuestro universo. Muchas teorías sostienen que Alfa es el repechaje de almas que cumplieron una determinada serie de estados o fases en Beta, para poder volver con más sabiduría.
Sin embargo, los seres de Alfa eran atraídos a Beta como si las conexiones formadas ahí, en el mundo físico, los llamaran de una forma magnética. La densidad y la fuerza que dejaron en ese esnigma en su tiempo transcurrido, resurgían de partículas de energía que quedaron flotando luego de la partida de cada esencia energética que dejó un cuerpo físico. La presión que generaba todo esto, llevó a que en varias partes de Beta surgieran agujeros invisibles para sus habitantes. Cada vez que aparecía uno, todos los tipos de fotones eran absorbidos por un segundo, como un parpadeo y luego volvían. Por cada uno de esos agujeros la energía pasaba lentamente hacia el otro mundo, ambos esnigmas combinándose. Luego de miles de veces que su planeta dio vueltas en un mismo eje, los seres físicos de Beta, empezaron a notar cambios, empezaron a sentir la energía. Se volvieron consientes de que algo podría estar sucediendo, observaron más allá de sus expectativas. De algún modo, se volvían más sabios, comprendían y respetaban aquellas cosas que resultarían inimaginables para ellos. De todos modos, la codicia y la ambición no cesaba todavía. Querían investigar todo lo que pasaba, sabían que no era normal. Encontrar una manera de detener eso y utilizarlo para su propio beneficio. Por otro lado, los seres de Alfa, también cambiaban. La energía estaba alterada. De alguna forma inexplicable lograron hospedarse en cuerpos físicos, echando al huésped original. La avaricia y crueldad que constituían energía negativa los contagiaba. Razonaban sobre lo que sucedía, pero no se volvían ignorantes como los habitantes de Beta. Ellos sabían lo que estaba sucediendo, su nivel de consciencia los superaba en cualquier cantidad. Necesitaban encontrar una solución, una que para ellos sería la más bondadosa. Tenían que encontrar una manera de prevalecer antes de que el espacio y tiempo dejaran de existir. Tenían. Tenían que eliminar a Beta. Los seres de Alfa se reunieron para formar un solo ser inmenso. Unieron sus energías individuales y trataron de expandirse. El esnigma Beta estaba sobrecargado, ya qué, ahora los seres de Alfa estaban en Beta. El universo estaba perdiendo su control. El ahora ser de Alfa empujaba  de tal forma a los seres de Beta que se estaban complementando, empezaban a cohabitar en mismos cuerpos físicos. Todo esto iba contra las leyes del universo que se habían planteado hace millones de años. Nunca nada como esto había pasado. Alfa había subestimado estas leyes, además subestimó a Beta, y la conciencia se veía arruinada por los defectos de este esnigma.  Por más que estos otros seres eran bastante inconscientes de lo que sucedía en ese momento, algo por dentro, esta energía encapsulada en un cuerpo físico junto al nuevo huésped (Alfa) trataba de impedir el completo ingreso de este. Las dos energías peleaban para echarse. Y al complementarse, lentamente, todo el universo se vería afectado. ¿Qué podría suceder?

Los cuerpos no pudieron soportarlo. Se desvanecieron, y las energías tuvieron que salir de estos. Eran como burbujas de diferentes colores. Beta las negras y Alfa las blancas. Al separarse y luego rozarse explotaban. Se convertían en algo nuevo, lo que aún tratamos de descubrir. Nuestro nacimiento. Estas partículas de diferentes seres que se habrían juntado en esta dimensión sin tiempo, pero que aún así podemos describirlo. Existiendo en este universo. Sin mundos. Solo nosotros. Logramos llegar a esta teoría gracias a que adaptamos características tanto de Beta como de Alfa. La mitad de la conciencia de Alfa nos ayudó a recordar que fuimos por ese lado, y de Beta conseguimos virtudes y defectos, una forma de diferenciarnos entre sí. Por fin podemos decir quiénes somos y poder entenderlo. Somos Gamma. 

Incertidumbre

Cuento creado en 2012, modificado en 2014.

*


¿Qué día es? No lo sé…
Me levanto sin ganas, siento el cuerpo pesado. No hay nadie en casa. Me doy cuenta al no escuchar murmullos ni sonido alguno. Siento como si fuese un día mas, en realidad no, siento como si aún no despertase pero sin poder dejar de pensar.
De pronto, algo sacude mi cabeza como un tambor. Un cosquilleo se extiende desde mi pantorrilla izquierda hasta mi nuca. “Ñacñac “Un sonido agudo y enfático hace temblar mi oído. -¿Qué fue eso?- me digo a mí mismo, pues sabía que no había nadie.  Doy vueltas sobre mis pies ¿Tratando de encontrar algo? “ARRGHHHH” Garras filosas rasgan mi espalda. Las siento muy adentradas en mi piel. Heridas tan profundas y dolorosas que me hacen lagrimear. Sin embargo, toco mi espalda buscando sangre, pero se encuentra intacta sin un rasguño. “Ñacñac “Otra vez ese ruido escalofriante. Tengo miedo.- ¿Quién es?- pregunto. -Ven aquí-responden. La voz ahora más suave se aproxima desde un garaje que nunca había visto antes. Ya no estoy en mi casa, quiero decir, creo que nunca estuve en mi casa desde que desperté.
Me escabullo hacia la puerta del garaje. Logro dar una mirada hacia el opaco cielo. No hay demasiada luz pero la luna que se encuentra más grande y luminosa como jamás antes la había visto, se refleja débilmente en el suelo de cemento. Debería ignorar ese chirrido e intentar encontrar alguna manera de volver a mi casa, o al menos, a mi ciudad. O a mi planeta. Todo lo que me rodea lo desconozco. Pero tengo intriga, quiero saber que sucede. Siento escalofríos. Quiero que algo me impida entrar al garaje. Quiero retenerme a la vez que quiero saber. Mi intuición se divide en dos. Pierdo el sentido de orientación. Estoy asustado.
Algo tira de mi brazo haciéndome entrar al garaje. Siento más cosquilleos en mi nuca que me hacen tiritar. -Aquí estas- la voz suena desde algún lugar lejano. “Ñacñac” La voz se adentra en mis oídos, llegando a mi pecho como una punzada. Me quedo ciego durante unos segundos antes de captar la presencia de un anciano parecido a un gnomo, sin cabello y con aspecto tan débil que seguro que si alguien lo patea, este cae rendido ¿Pero es fuerte?
Veo una sombra moverse rápidamente hacia delante. Si no fuera por la gran cantidad de niebla podría jurar que esta frente a mí. A pocos centímetros. Escucho un suspiro y pronto mi rostro se cubre con una nube blanca con olor bastante extraño. Familiar.  Siento un golpe de electricidad en mi cuerpo. Centésimas en el que la electricidad recorre cada arteria de mi sistema cardiovascular. Corro.
Me encuentro en una habitación donde no distingo paredes del suelo, pero aun así, se que estoy en el centro. A lo lejos veo algo brillante. El viejo. Sigo corriendo tratando de encontrar una salida. Estoy desorientado y lugar al que vaya sigue siendo igual, a la misma distancia de todo. Por lo tanto no se a que velocidad voy. Aun así soy lento. Lo siento. Mis músculos  se contraen. Me agito. Necesito escapar.
Una caja. Mi solución. Apoyo mis manos en las esquinas de la caja la cual esta húmeda. La humedad me da una sensación de nostalgia y a la vez pánico. No tengo otra opción. Termino de entrar en la caja. La cierro. Estoy seguro, aquí lo estoy.
¡PLAF! ¡PLAF! ¡PLAF! Tambaleo de un lado a otro. Mi cabeza choca con las extremidades.
-¡NO VOY A SALIR¡- grito
¡PLAF! ¡PLAF! ¡PLAF!
-¡SILENCIO!- grito
No hay nada me convenzo a mi mismo. No hay nada. No hay nada afuera. Nada.
El tiempo pasa. No se exactamente cuanto tiempo llevo aquí. La caja sigue húmeda y aun así se que pasaron años. No lo sentí así, en un cerrar y abrir de ojos pude notar el transcurso de las horas, los días, los meses, los años como si fueran segundos. Afuera debe ser seguro. Lentamente me deslizo por la abertura del cartón con forma cubica. ¿Cubica? Antes pensé que era cuadrada. Salgo en busca de luz natural. No es posible. Todo sigue oscuro como si el tiempo no hubiese pasado. Como parece. No ingerí ningún alimento y sigo vivo. ¿Vivo?
Estoy claramente seguro que no paso ni una centésima desde que me escondí. Fruto de mi perdición.
Me meto de nuevo en la caja. Me pongo en posición fetal. Descansare.
¡PLAF! ¡PLAF!
Te espero.
La caja desaparece. Estoy parado en el centro de la nada como antes.
 “Ñacñac“La voz proviene de atrás mío, ya que siento un viento caliente y pesado en mi hombro, tan feo como suena.
Mi vista vuelve a fallar como antes de haberme escondido. Veo borroso. Veo sombras. Veo garras. Veo. No veo. Abro los ojos. ¿Dónde estoy? Detrás de mí hay un espejo. Logro observar mi reflejo antes que el espejo se desvanezca. Luzco débil, una gran bolsa de ojeras acompañan a mis hundidos y vacios ojos. Estoy encorvado pero como si fuera mi postura normal. –Espera- estoy casi seguro que eso lo acabo de decir yo, pero ¿Por qué? No recuerdo nada. Acaricio mi cráneo pelado. ¿Quién soy? ¿Qué hago acá? La respuesta es tan simple que no la sé.

Ñacñac” 

lunes, 2 de enero de 2017

2017

Vivamos sin miedo, sin ataduras. Seamos y dejemos ser.
Haz y no te arrepientas. Sal de tu zona de confort.
Ignora a aquellos que no intentan comprenderte.
Aléjate de la gente tóxica. Aléjate del que no te acepta.

Sé libre.

Olvida los prejuicios. Déjalos en el pasado, en el 2016.

Las alas representan libertad.

Expresemos lo que sentimos. Ayudemos a los demás.

Todos tenemos derecho de vivir. Derecho a la duda. Derecho a ser, a volar. Derecho a ser comprendido. Derecho a sentir. Derecho a equivocarse. Derecho a volver a levantarse. Derecho a arrepentirse.

No condenemos a alguien por sus errores o sus decisiones. La violencia no es la solución.

Intentemos comprender.

Somos humanos. Nos equivocamos, y está bien. Fallar no es el fin, no es fracasar. Fracasar es rendirse sin haberse esforzado en intentarlo. Fracasar es no volver a levantarse.

Tratemos con amabilidad y tolerancia a los demás. No somos superiores a otros. No dejemos que otros tengan poder sobre nosotros mismos.

¡Seamos optimistas! No hay nada que perder.

Pero sobre todo, vivamos en el presente. No en el pasado, ni en el futuro. En el presente.

Busquemos nuestra felicidad.

Haz tu felicidad.


Tú vales.